La próxima vez que monte en bici será para recorrer esas tierras. Espero impaciente el momento de compartir otra vez mi paraíso particular con mis compañeros Repechinos.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Próxima estación... Ribeira Sacra.
Apenas 6 días y, de nuevo un año después, estaremos
pedaleando por la Ribeira Sacra lucense.
La próxima vez que monte en bici será para recorrer esas tierras. Espero impaciente el momento de compartir otra vez mi paraíso particular con mis compañeros Repechinos.
La próxima vez que monte en bici será para recorrer esas tierras. Espero impaciente el momento de compartir otra vez mi paraíso particular con mis compañeros Repechinos.
sábado, 15 de septiembre de 2012
I Quedada BTT SANTA CRUZ BIKE
El pasado 1
de septiembre se celebraban las fiestas de Santa Cruz de Brosmos en el lucense
concejo de Sober. Este año añadían por primera vez una actividad inusual entre
los actos festivos, una marcha en bicicleta de montaña.
Alex y Asun, con la colaboración de muchas
otras personas y entidades, fueron los artífices del multitudinario evento, y
digo multitudinario porque las expectativas que tenían en cuanto a
participación se vieron superadas con creces. Alguien me comentó que darían por
exitosa la quedada si llegaban a los cuarenta ciclistas pero no contaban con
que ese entusiasmo que ellos derrochaban en la organización se convertiría en
un autentico polo de atracción. Al final éramos más de cien los congregados.
Comenzamos a
pedalear un poco después de las 10 de la mañana. El día, aunque con niebla en
la amanecida, fue caluroso, haciendo que fueran agradecidas las abundantes
zonas de sombra que nos procuraban las arboledas que nos encontrábamos a
nuestro paso.
Casi 46 kilómetros, tres horas y veinte minutos de pedaleo y un desnivel
acumulado positivo de 1147 m -todo según mi GPS- que sirvieron para disfrutar
de bellos y espectaculares paisajes.
Recorrimos
estrechas “corredoiras” flanqueadas por antiguos muretes de piedra. Viladime, Lobios
y Tabouzos fueron quedando atrás. Fuimos acercándonos a la ribera del Sil y,
casi sin darnos cuenta, estábamos rodeados de los viñedos de Amandi, cultivados
en bancales (socalcos los llaman allí) en las inclinadas laderas del cañón que
forma el rio a su paso.
Comenzamos en esta zona a ganar altura -antes la habíamos perdido en un veloz
descenso por carretera- rodando por
pistas de tierra muy suelta que añadía dificultad a la ya penosa ascensión por
duras rampas. El pelotón se fue estirando, comenzábamos a circular, ya cercanos
a la parroquia de Doade, en pequeños grupos de los que se descolgaban unidades
con cada metro ascendido.
En Vilachá
rodamos apenas unos metros por la carretera que va hacia Sober para desviarnos
a la derecha enfilando hacia Gandarela.
Una vez que
nos íbamos alejando de la Ribeira los bosques autóctonos de carbayo iban
adquiriendo protagonismo en el paisaje.
En estas zonas se apreciaba el impagable trabajo de los organizadores
eliminando maleza de antiguos caminos (en algunos tramos tuvieron que utilizar
motosierras para volver a dejar transitables los senderos). Una zona más o
menos llana durante un buen trecho en la que destacaría una preciosa trialera en leve descenso nos acercaba a las
aldeas de Freixende y Sanmil para volver a coger nuevos caminos y, en ascenso
por el monte de Sanmil, tras una curva, nos topábamos con la base de aviones
antiincedio en la que un par de ellos tomaban tierra en esos momentos.
Un nuevo giro a la izquierda para dirigirnos a las cercanías de Marcelle, estos últimos kilómetros eran por pistas anchas que permitían un rápido rodar, creo que cercanos a las minas de Freixo. Nos dirigíamos a la parroquia de Gundivos , famosa por sus oleiros y en donde estaba prevista una exhibición de las artes de la cerámica tradicional en su rectoral, convertida hoy en taller-museo de alfarería, que hubo de ser suspendida por las importantes diferencias de tiempo que se arrastraba entre los primeros participantes y los que iban a cola.
Apenas rebasada
la Rectoral de Gundivos, en la aldea de Penelas tomamos un sendero a la
derecha en el que, de nuevo, se apreciaba el importante trabajo de desbroce que
tuvieron que realizar los organizadores. Una senda a través de una espesa “devesa”
de carbayos que, pasando por las cercanías de Nabán, nos llevó hasta la Veiga
de Bulso y ya aquí todo por carretera hasta el punto de salida en Santa Cruz
donde fuimos llegando casi de uno en uno o en pequeños grupos.
Allí estaba también la
Banda de música de Sober que, no sé si por coincidencia o premeditadamente, iba
recibiendo a los ciclistas con sus característico repertorio musical (debo
reconocer que, después de la participación en ya unas cuantas marchas ciclistas
desde hace años, nunca había sido recibido de esa manera).
Una vez todos
en el campo de la fiesta la organización nos dispensó un abundante ágape
(tortilla, empanada, embutidos, rosca, etc. todo ello regado con vino de la
zona) Un fenomenal método de recuperación para las cansadas piernas, que no las
mandíbulas aunque alguno tragaba hasta sin masticar aquellos manjares.
Y así concluyó
esa primera Quedada BTT Santa Cruz Bike, a la que espero que sigan muchas más
durante los próximos años para convertirse en una clásica. Al menos, y siempre
que pueda, mi intención de participar está
asegurada pues la diversión, el disfrute sobre la bici y la buena compañía de
personas que tienen mi misma afición hicieron de este día una jornada
inolvidable.
Agradecer desde
aquí a los organizadores de esta quedada, con Asun y Alex como representantes,
por el buen diseño y exitoso desarrollo de la ruta. También a la comisión de fiestas
de Santa Cruz, Luis y Olalla, por ese “xantar” reparador (y por el resto de las
fiestas de las que también disfruté) así como a todos los vecinos de esta
parroquia y de cada una de las aldeas por dónde íbamos pasando por los ánimos
que nos daban y los aplausos con los que nos recibían.
Fue un verdadero placer.
martes, 14 de agosto de 2012
Políticos opositando: ahí los quiero ver
Lo publicaba el suplemento dominical XLSemanal el pasado
12/08/12. No puedo estar mas de acuerdo, al igual que la mayoría de los
ciudadanos me imagino, por eso no me resisto a la tentación de incluirlo en
este blog.
Arturo
Pérez-Reverte
Lo sugería el ex embajador Paco Vázquez hace unos días, de guasa. Aunque
tiene razón: debería ser obligatorio. Como a registrador de la propiedad, pero
con temario más amplio. Y quien no llegue, a tomar por saco. Búscate la vida,
chaval. O chavala. Recogiendo melones, fregando suelos o podando setos, como la
gente que no tiene más remedio; y que, sin embargo, a menudo está mejor
preparada. Ignoro si de ese modo iba a resolverse algo, pero introduciría algo
de justicia en el putiferio. Sentido común dentro del esperpento nacional.
Porque oigan: en España deben hacerse oposiciones para médico de la Seguridad
Social, arquitecto municipal, inspector de Hacienda, abogado del Estado,
fiscal, juez, o cualquier puesto público. Hasta un profesor de instituto o
catedrático de universidad deben hacerlas. Quien pretenda currar en los
sectores de la sociedad dedicados a la función pública, debe enfrentarse a unas
oposiciones que a veces son de una dureza terrible, en situaciones de extrema
competencia y con años de estudio, preparándose. Y sin embargo, el aspecto más
decisivo en nuestras vidas, la actividad política que determina el presente y
condiciona el futuro, puede caer en manos de cualquiera. A veces, quizás, de
individuos excepcionalmente preparados; pero también, y eso ya resulta menos
excepcional, de cualquier analfabestia incompetente, varón o hembra, incapaz de
articular sujeto, verbo y predicado, cuyo único mérito, o aval, es compartir
ideología o intereses -a menudo una y otros van íntimamente relacionados- con
un partido político concreto.
Porque echen cuentas, señoras y caballeros. Si no todos los
médicos que salen de la facultad superan las pruebas de residente, ni todos los
abogados las de juez, por ejemplo; si para conducir un coche hace falta superar
un examen teórico, otro práctico y tests psicotécnicos; si tenemos la
constancia experimental de que no todos valemos para todo, ni siquiera cuando
se trata de gente preparada y con estudios, calculen, entonces, el control de
calidad, las Iteuves posteriores y la psicotecnia que pasaría buena parte de
las decenas de miles de políticos españoles en activo o en pasivo, algunos de
los cuales -conozco a un concejal de cultura en esa situación exacta- no tienen
ni acabado el bachillerato. Consideren los que habrían llegado ahí, donde
están, medran y trincan, de exigírseles estudios, preparación, controles éticos
y formación adecuada. De aplicárseles de un modo práctico, objetivo, antes de
ocupar puestos de tanta importancia, tan bien pagados y con tantos privilegios,
la idea de los antiguos filósofos griegos de que toda comunidad pública debe
ser gobernada por los mejores. Y de establecerse si lo son. O si no lo son.
Eso, naturalmente, incluye a algunos de nuestros sindicalistas,
ornatos del telediario. Cuando oigo expresarse a los más conspicuos, o
los veo pasear la pancarta queriendo ponerse al frente de ciudadanos honrados
que no sé cómo los toleran, con sus antecedentes, pienso que todo aspirante a
líder sindical debería probar antes su conocimiento histórico de la lucha de
clases y su capacidad oratoria para convencer al trabajador de que es necesario
dedicar parte del sueldo -y no de subvenciones estatales embolsadas por la
cara- a mantener una institución sindical imprescindible para la sociedad, cuyo
único fin es defenderlo de las agresiones de empresarios y políticos. Y si, por
reparto de pastel, ese mismo sindicalista puede acabar en el consejo de
administración de una caja de ahorros -que tiene pelotas la cosa-, tampoco
estaría de más que se le examinara antes de las cuatro reglas: sumar, restar,
multiplicar y dividir. Como mínimo.
Así que, oigan. Puestos a suponer gente pública idónea, España
decente, mundos felices donde comer perdices, permítanme imaginar una actividad
política regida por el sentido común. O sea: militantes de partidos
colaborando, faltaría más, en cuanto haga falta. Según su ideología, interés y
conciencia; allá cada cual. Sin embargo, cualquiera que aspirase a figurar en
una lista elegible por los ciudadanos, tendría que hacer antes unas oposiciones
en las que se le examinase de cultura general como trámite previo. Y luego,
según las especializaciones a las que aspirase -ministro de Trabajo, presidente
de Gobierno y tonterías así-, de economía, derecho, política internacional,
historia de España y ética, por ejemplo; aunque temo que aprobar ética muchos
lo tendrían peliagudo. Y por supuesto, idiomas: inglés, un poco de francés,
alemán. A no pocos de ahora -muchos impresentables de ambos sexos lo demuestran
en cuanto abren la boca en el Parlamento- ni siquiera se les exige hablar bien
el castellano.
lunes, 30 de julio de 2012
Querer olvidar
Tenía la tele puesta. Estaba sintonizada la MTV pero no le hacía
mucho caso mientras pasaba las páginas del periódico. Una música como de canción
infantil fue lo primero que llamó mi atención. Trasladé mi mirada al televisor
y las imágenes mantuvieron mi interés sobre el vídeo que emitían. La peculiar
voz del cantante acabó por fijar mis ojos en la pantalla y dejar a un lado el
diario. Mi nivel de inglés no va más allá de dar los buenos días y algo de lo
que veía me hizo pensar en que no solo era una canción guapa sino que tal vez
dijera algo interesante. Busqué por Internet y encontré su traducción. Lo que decían
me hizo dar un pequeño respingo, algo había tocado mi fibra sensible, que según
el momento lo es y mucho.
Lo que un día nos enamora
puede que a otro deje de hacerlo e incluso que lleguemos a odiarlo o deseemos
olvidarlo. Esto último es lo que más me cuesta comprender, que los malos
recuerdos permanezcan tan inseparables de los buenos que sean capaces de hacer
desear desdeñar también a estos u odiar a la persona junto a la que los
vivimos. ¡Qué extraña es la vida!
jueves, 12 de julio de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
LO QUE NO VIMOS EN PEÑA MEA A CAUSA DE LA NIEBLA
Mas o menos esto es lo
que teníamos a los bordes del camino. La espesa niebla no dejó que disfrutáramos
de las vistas.
lunes, 28 de mayo de 2012
Miedo, terror, pavor, pánico.
Algo me hace pensar en mis miedos. Realmente ¿qué es lo que me hace sentir más miedo? No me resulta muy difícil llegar a una conclusión, creo que no me equivocaría al afirmar que lo que me produce más espanto es pensar en la llegada de un momento en el que tuviera que vivir de recuerdos.
Que las personas a las
que quiero puedan alejarse de mi vida, sea cual sea el motivo, es lo que
realmente me aterroriza. Que su presencia ya solo sea posible en un pedazo de
mi memoria, que solo exista la posibilidad de volver a estar con ellas a través
de los recuerdos, ese es mi gran miedo.
Mclan - Miedo
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