jueves, 4 de octubre de 2012

RIVOYRA SACRATA 2012






De nuevo en la rutina diaria. Parece mentira que hace apenas unas horas todo fuera tan diferente, acompañado de otras personas, en otro lugar, haciendo otras cosas

 Fue un fin de semana de actividad frenética, sin apenas tiempo más que para vivir el instante. Ahora, más calmado, puedo pararme, recordar y volver a disfrutar de aquellas sensaciones, ahora amortiguadas por el paso del tiempo.

Al recordar de nuevo vuelvo a disfrutar de las conversaciones durante el viaje.



El desayuno en “O Rey das tartas” en Mondoñedo.




La visita relámpago al castillo en Monforte.



 El paseo por el campo de la Compañía,




para llegarnos hasta “O Xugo” donde dimos buena cuenta de la esplendida comida que nos pusieron y pude saludar a Chon, Asun y Alex (con estos últimos estoy en deuda por la ruta que prepararon no hace mucho y de la que aproveché buena parte para poder recorrerla nosotros el sábado)





Las primeras pedaladas en dirección a Cadeiras  (una avería en mi bici nos retrasó más de lo debido)










 Recorrer las pistas de la Ribeira en plena vendimia.



  



 Apartarnos del rio y encontrar senderos a través del bosque







Y ya, casi cayendo la noche, regresar a Bulso para, después del necesario aseo, volver a Monforte a reponer fuerzas con un buen churrasco otra vez en “O Xugo”.



Ya la jornada la dábamos por finalizada, todavía nos quedaba una siguiente y pocas horas de descanso por delante. Unos se dirigieron a Rosende, se alojaban en la Casa Grande, otros a Bulso donde, algo menos cómodos que nuestros compañeros, nos metimos en nuestros sacos/cama intentando conciliar el sueño. 



Continuará…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Próxima estación... Ribeira Sacra.

Apenas 6 días y, de nuevo un año después, estaremos pedaleando por la Ribeira Sacra lucense. 
La próxima vez que monte en bici será para recorrer esas tierras. Espero impaciente el momento de compartir otra vez mi paraíso particular con mis compañeros Repechinos.










sábado, 15 de septiembre de 2012

I Quedada BTT SANTA CRUZ BIKE


El pasado 1 de septiembre se celebraban las fiestas de Santa Cruz de Brosmos en el lucense concejo de Sober. Este año añadían por primera vez una actividad inusual entre los actos festivos, una marcha en bicicleta de montaña.

 Alex y Asun, con la colaboración de muchas otras personas y entidades, fueron los artífices del multitudinario evento, y digo multitudinario porque las expectativas que tenían en cuanto a participación se vieron superadas con creces. Alguien me comentó que darían por exitosa la quedada si llegaban a los cuarenta ciclistas pero no contaban con que ese entusiasmo que ellos derrochaban en la organización se convertiría en un autentico polo de atracción. Al final éramos más de cien los congregados.





Comenzamos a pedalear un poco después de las 10 de la mañana. El día, aunque con niebla en la amanecida, fue caluroso, haciendo que fueran agradecidas las abundantes zonas de sombra que nos procuraban las arboledas que nos encontrábamos a nuestro paso.









Casi 46 kilómetros, tres horas y veinte minutos de pedaleo y un desnivel acumulado positivo de 1147 m -todo según mi GPS- que sirvieron para disfrutar de bellos y espectaculares paisajes.


Recorrimos estrechas “corredoiras” flanqueadas por antiguos muretes de piedra. Viladime, Lobios y Tabouzos fueron quedando atrás. Fuimos acercándonos a la ribera del Sil y, casi sin darnos cuenta, estábamos rodeados de los viñedos de Amandi, cultivados en bancales (socalcos los llaman allí) en las inclinadas laderas del cañón que forma el rio a su paso.






Comenzamos en esta zona a ganar altura  -antes la habíamos perdido en un veloz descenso por carretera-  rodando por pistas de tierra muy suelta que añadía dificultad a la ya penosa ascensión por duras rampas. El pelotón se fue estirando, comenzábamos a circular, ya cercanos a la parroquia de Doade, en pequeños grupos de los que se descolgaban unidades con cada metro ascendido.











En Vilachá rodamos apenas unos metros por la carretera que va hacia Sober para desviarnos a la derecha enfilando hacia Gandarela.
Una vez que nos íbamos alejando de la Ribeira los bosques autóctonos de carbayo iban adquiriendo  protagonismo en el paisaje. En estas zonas se apreciaba el impagable trabajo de los organizadores eliminando maleza de antiguos caminos (en algunos tramos tuvieron que utilizar motosierras para volver a dejar transitables los senderos). Una zona más o menos llana durante un buen trecho en la que destacaría una preciosa  trialera en leve descenso nos acercaba a las aldeas de Freixende y Sanmil para volver a coger nuevos caminos y, en ascenso por el monte de Sanmil, tras una curva, nos topábamos con la base de aviones antiincedio en la que un par de ellos tomaban tierra en esos momentos.









Un nuevo giro a la izquierda para dirigirnos a las cercanías de Marcelle, estos últimos kilómetros eran por pistas anchas que permitían un rápido rodar, creo que cercanos a las  minas de Freixo. Nos dirigíamos a la parroquia de Gundivos , famosa por sus oleiros y en donde estaba prevista una exhibición de las artes de la cerámica tradicional en su rectoral, convertida hoy en taller-museo de alfarería, que hubo de ser suspendida por las importantes diferencias de tiempo que se arrastraba entre los primeros participantes y los que iban a cola.
 
Apenas rebasada la Rectoral de Gundivos, en la aldea de Penelas tomamos un sendero a la derecha en el que, de nuevo, se apreciaba el importante trabajo de desbroce que tuvieron que realizar los organizadores. Una senda a través de una espesa “devesa” de carbayos que, pasando por las cercanías de Nabán, nos llevó hasta la Veiga de Bulso y ya aquí todo por carretera hasta el punto de salida en Santa Cruz donde fuimos llegando casi de uno en uno o en pequeños grupos. 
Allí estaba también la Banda de música de Sober que, no sé si por coincidencia o premeditadamente, iba recibiendo a los ciclistas con sus característico repertorio musical (debo reconocer que, después de la participación en ya unas cuantas marchas ciclistas desde hace años, nunca había sido recibido de esa manera).





Una vez todos en el campo de la fiesta la organización nos dispensó un abundante ágape (tortilla, empanada, embutidos, rosca, etc. todo ello regado con vino de la zona) Un fenomenal método de recuperación para las cansadas piernas, que no las mandíbulas aunque alguno tragaba hasta sin masticar aquellos manjares.
Y así concluyó esa primera Quedada BTT Santa Cruz Bike, a la que espero que sigan muchas más durante los próximos años para convertirse en una clásica. Al menos, y siempre que pueda,  mi intención de participar está asegurada pues la diversión, el disfrute sobre la bici y la buena compañía de personas que tienen mi misma afición hicieron de este día una jornada inolvidable.

Agradecer desde aquí a los organizadores de esta quedada, con Asun y Alex como representantes, por el buen diseño y exitoso desarrollo de la ruta. También a la comisión de fiestas de Santa Cruz, Luis y Olalla, por ese “xantar” reparador (y por el resto de las fiestas de las que también disfruté) así como a todos los vecinos de esta parroquia y de cada una de las aldeas por dónde íbamos pasando por los ánimos que nos daban y los aplausos con los que nos recibían.

Fue un verdadero placer.

martes, 14 de agosto de 2012

Políticos opositando: ahí los quiero ver




Lo publicaba el suplemento dominical XLSemanal el pasado 12/08/12. No puedo estar mas de acuerdo, al igual que la mayoría de los ciudadanos me imagino, por eso no me resisto a la tentación de incluirlo en este blog.


Arturo Pérez-Reverte

Lo sugería el ex embajador Paco Vázquez hace unos días, de guasa. Aunque tiene razón: debería ser obligatorio. Como a registrador de la propiedad, pero con temario más amplio. Y quien no llegue, a tomar por saco. Búscate la vida, chaval. O chavala. Recogiendo melones, fregando suelos o podando setos, como la gente que no tiene más remedio; y que, sin embargo, a menudo está mejor preparada. Ignoro si de ese modo iba a resolverse algo, pero introduciría algo de justicia en el putiferio. Sentido común dentro del esperpento nacional. Porque oigan: en España deben hacerse oposiciones para médico de la Seguridad Social, arquitecto municipal, inspector de Hacienda, abogado del Estado, fiscal, juez, o cualquier puesto público. Hasta un profesor de instituto o catedrático de universidad deben hacerlas. Quien pretenda currar en los sectores de la sociedad dedicados a la función pública, debe enfrentarse a unas oposiciones que a veces son de una dureza terrible, en situaciones de extrema competencia y con años de estudio, preparándose. Y sin embargo, el aspecto más decisivo en nuestras vidas, la actividad política que determina el presente y condiciona el futuro, puede caer en manos de cualquiera. A veces, quizás, de individuos excepcionalmente preparados; pero también, y eso ya resulta menos excepcional, de cualquier analfabestia incompetente, varón o hembra, incapaz de articular sujeto, verbo y predicado, cuyo único mérito, o aval, es compartir ideología o intereses -a menudo una y otros van íntimamente relacionados- con un partido político concreto.
Porque echen cuentas, señoras y caballeros. Si no todos los médicos que salen de la facultad superan las pruebas de residente, ni todos los abogados las de juez, por ejemplo; si para conducir un coche hace falta superar un examen teórico, otro práctico y tests psicotécnicos; si tenemos la constancia experimental de que no todos valemos para todo, ni siquiera cuando se trata de gente preparada y con estudios, calculen, entonces, el control de calidad, las Iteuves posteriores y la psicotecnia que pasaría buena parte de las decenas de miles de políticos españoles en activo o en pasivo, algunos de los cuales -conozco a un concejal de cultura en esa situación exacta- no tienen ni acabado el bachillerato. Consideren los que habrían llegado ahí, donde están, medran y trincan, de exigírseles estudios, preparación, controles éticos y formación adecuada. De aplicárseles de un modo práctico, objetivo, antes de ocupar puestos de tanta importancia, tan bien pagados y con tantos privilegios, la idea de los antiguos filósofos griegos de que toda comunidad pública debe ser gobernada por los mejores. Y de establecerse si lo son. O si no lo son.
Eso, naturalmente, incluye a algunos de nuestros sindicalistas, ornatos del telediario. Cuando oigo expresarse a los más conspicuos, o los veo pasear la pancarta queriendo ponerse al frente de ciudadanos honrados que no sé cómo los toleran, con sus antecedentes, pienso que todo aspirante a líder sindical debería probar antes su conocimiento histórico de la lucha de clases y su capacidad oratoria para convencer al trabajador de que es necesario dedicar parte del sueldo -y no de subvenciones estatales embolsadas por la cara- a mantener una institución sindical imprescindible para la sociedad, cuyo único fin es defenderlo de las agresiones de empresarios y políticos. Y si, por reparto de pastel, ese mismo sindicalista puede acabar en el consejo de administración de una caja de ahorros -que tiene pelotas la cosa-, tampoco estaría de más que se le examinara antes de las cuatro reglas: sumar, restar, multiplicar y dividir. Como mínimo.
Así que, oigan. Puestos a suponer gente pública idónea, España decente, mundos felices donde comer perdices, permítanme imaginar una actividad política regida por el sentido común. O sea: militantes de partidos colaborando, faltaría más, en cuanto haga falta. Según su ideología, interés y conciencia; allá cada cual. Sin embargo, cualquiera que aspirase a figurar en una lista elegible por los ciudadanos, tendría que hacer antes unas oposiciones en las que se le examinase de cultura general como trámite previo. Y luego, según las especializaciones a las que aspirase -ministro de Trabajo, presidente de Gobierno y tonterías así-, de economía, derecho, política internacional, historia de España y ética, por ejemplo; aunque temo que aprobar ética muchos lo tendrían peliagudo. Y por supuesto, idiomas: inglés, un poco de francés, alemán. A no pocos de ahora -muchos impresentables de ambos sexos lo demuestran en cuanto abren la boca en el Parlamento- ni siquiera se les exige hablar bien el castellano.

lunes, 30 de julio de 2012

Querer olvidar


Tenía la tele puesta. Estaba sintonizada la MTV pero no le hacía mucho caso mientras pasaba las páginas del periódico. Una música como de canción infantil fue lo primero que llamó mi atención. Trasladé mi mirada al televisor y las imágenes mantuvieron mi interés sobre el vídeo que emitían. La peculiar voz del cantante acabó por fijar mis ojos en la pantalla y dejar a un lado el diario. Mi nivel de inglés no va más allá de dar los buenos días y algo de lo que veía me hizo pensar en que no solo era una canción guapa sino que tal vez dijera algo interesante. Busqué por Internet y encontré su traducción. Lo que decían me hizo dar un pequeño respingo, algo había tocado mi fibra sensible, que según el momento lo es y mucho. 

 Lo que un día nos enamora puede que a otro deje de hacerlo e incluso que lleguemos a odiarlo o deseemos olvidarlo. Esto último es lo que más me cuesta comprender, que los malos recuerdos permanezcan tan inseparables de los buenos que sean capaces de hacer desear desdeñar también a estos u odiar a la persona junto a la que los vivimos. ¡Qué extraña es la vida!